Frutoterapia

Alimentación sana un reclamo para la salud

La Alimentación sana es hoy un reclamo para la salud.

Por Albert Ronald Morales

Científicos del mundo han demostrado recientemente que un alimento puede modificar los procesos en el cerebro.

Tenemos dos cerebros uno en la cabeza y otro en el tracto gastrointestinal. Con un cerebro pensamos y con el otro cerebro digerimos; estos dos cerebros están en comunicación permanente mediante el nervio vago y un entramado energético y sensorial de millones de células nerviosas que trasmiten el impulso de la vida y que son necesarias para desintegrar los alimentos y  posibilitar su digestión y asimilación.

En el último libro escrito para Colombia y Méjico, sobre el “Poder terapéutico de las frutas”,  se parte de la premisa de que  “Un porcentaje muy alto de las enfermedades de la humanidad procede de lo que comemos y de cómo lo comemos”. Desde el punto de vista biológico: nos formamos por lo que comemos; y  las frutas junto con las verduras son los alimentos que proporcionan a los seres vivos el mayor porcentaje de nutrientes que permiten una adecuada nutrición celular. Pero no se entendería esta actividad terapéutica de las frutas, sino estudiásemos sus componentes y los beneficios que aportan a la salud.

Una nueva imagen de nuestro cuerpo surge de la necesidad, no solo de estudiar los componentes de los alimentos y su procedencia; sino de entender  las complejas interrelaciones de  las bacterias que habitan en nuestro organismo y que son las encargadas de llevar a cabo los procesos de digestión y asimilación de los micronutrientes.

En esa nueva imagen, entran factores hasta hace muy poco inadvertidos, como son: la estrecha vinculación entre los órganos, las vísceras y las emociones. Las redes que existen entre miles de genes, millones de células nerviosas y miles de millones de bacterias.

Estudios recientes corroboran un conocimiento ya plasmado en el Papiro  de “Smith”, documento médico (Egipto. Dinastía XVIII), en el que se describe que los intestinos son la sede de las emociones, señalando que “cualquier manifestación o alteración en la mente cardíaca se refleja en el aparato digestivo” Y el Papiro de Ebers (Data de 1550 a. de C.) en el que aparece un “tratado del corazón”   que describe “al corazón como el centro del sistema sanguíneo, con vasos unidos a cada parte del cuerpo”

El tubo digestivo está tapizado por más de cien millones de células nerviosas, casi igual a las que existen en el sistema nervioso central (SNC). Hay similitudes entre el cerebro y el tracto gastrointestinal a nivel bioquímico y a nivel celular. Dos sistemas nerviosos comunicados constantemente, a través de neurotransmisores, que es la forma como las células nerviosas se comunican entre sí

El profesor David Wingate de la Universidad de Londres señala: “pensamos que el aparato gastrointestinal era un tubo hueco con reflejos simples. A nadie se le ocurrió contar las fibras nerviosas que lo recorren” (1)

Hoy se le denomina Sistema nervioso entérico (SNE) a una parte del sistema nervioso que controla el tracto gastrointestinal, formado por una red de cien millones de neuronas y que abarca desde el esófago hasta el ano, produciendo sustancias psicoactivas que influyen en el estado anímico. Las neuronas se encuentran entre las dos capas musculares de las paredes del sistema digestivo (envolturas de tejido que revisten el esófago, estómago, intestino delgado, y colon).

El Sistema nervioso entérico (SNE) se encarga de funciones tales como los movimientos peristálticos, regulación de la secreción biliar y pancreática, y algo muy importante: actuar con el hipotálamo para regular la serotonina, esto es, que el estómago influye en los sentimientos, reacciones emocionales y en el sistema inmunológico. Esa complejidad de las comunicaciones y los flujos de energía se están estudiando por científicos de diferentes países del mundo, en casos concretos como en el Hospital de Nantes, (Francia) donde mediante el seguimiento a 2000 pacientes que sufren de Parkinson se ha podido demostrar que también están afectados por fuertes trastornos digestivos, y que la enfermedad del Parkinson se puede diagnosticar con una biopsia intestinal, obteniendo de esta forma, información del estado de las células en el cerebro.

De las biopsias realizadas del colon se pueden deducir importantes lesiones cerebrales en pacientes que presentan la enfermedad de Parkinson, según los resultados que se desprenden de las investigaciones realizadas por el equipo del Inserm, en Nantes”. Nos resume  el artículo titulado “hay mas vida de la que nos venden” publicado en el http://iniciativaciudadanaii.blogspot.com.es/2010/09/enfermedad-de-parkinson-el-tubo.htm

Para cuidar ese tracto gastrointestinal, que mejor que las frutas adecuadas consumidas en el momento y mezclas indicadas para cada tipo de trastorno.

Libro: Frutoterapia Los frutos que dan la vida. Versión actualizada ECOE.

Si

Sistema nervioso entérico https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_nervioso_ent%C3%A9rico

(1) Nuestro segundo cerebro: el intestino

http://sanandose.com/nuestro-segundo-cerebro-el-intestino/


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